Archivos mensuales: agosto 2015

Los beneficios de la osteopatía infantil

Como he tenido hace muy poco la alegría de que una de mis mejores amigas ha sido mamá, hoy me gustaría hacer una reflexión sobre un tema que he descubierto y que me parece muy positivo que el resto de padres y madres primerizos conozcan.

Se trata de una disciplina para mí desconocida y que me pareció muy interesante: la osteopatía infantil. Hasta este momento no había pensado en el trauma y el esfuerzo que supone para un recién nacido el momento del parto y sus consecuencias, pero lo cierto es que debe ser un impacto brutal para el pequeño que, además, le ocasiona en la mayoría de los casos, pequeñas consecuencias.

Por ello, he tenido un caso muy cercano en el que los padres, debido a los cólicos que sufría el bebé, decidieron ponerse en manos de una clínica de osteopatía en Madrid y dar un tratamiento de osteopatía a su hijo. Y los resultados no han podido ser más beneficiosos.

Ahora el niño descansa mejor y sufre muchos menos cólicos lactantes, por lo que están encantados. La técnica de la osteopatía, explicado de una forma sencilla, consiste en masajear de una forma muy suave distintas partes del cuerpo del bebé, teniendo en cuenta en todo momento su fragilidad y que su cuerpo todavía no está totalmente formado.

Este tipo de tratamiento, según me han contado, se puede aplicar a partir de la primera semana de nacimiento, siempre y cuando los síntomas descarten todo tipo de enfermedad grave y el pediatra tenga claro que lo que sufre el niño no va más allá de los cólicos normales y las dolencias típicas de un recién nacido.

Si bien es cierto que la mayoría de los niños superan esta etapa de forma natural, lo que todos los padres quieren es evitarles el máximo sufrimiento posible, por lo que esta opción me parece una buena técnica para que el niño no padezca tantas molestias.

Además, este tipo de masajes ayudan también a que los bebés descansen mejor y los papás tienen la seguridad de que un profesional supervisa su crecimiento para detectar lo antes posible cualquier posible patología relacionadas con sus huesos y músculos.

A mí desde luego me ha convencido totalmente esta opción y tomo nota para cuando llegue mi momento. Eso sí, siempre teniendo en cuenta que debo tener claro en qué manos dejar al bebé, ya que este tipo de tratamiento sólo puede llevarlo a cabo un profesional.